Entrevista con Israel Flores Olmos

Con motivo de la consecución del doctorado (Magna Cum Laude) de Israel Flores Olmos, pastor de nuestra iglesia en Granada y miembro de la Comisión Permanente de la Iglesia Evangélica Española, Leopoldo Cervantes-Ortíz, teólogo y poeta mexicano, le realizó una entrevista. Por su interés la reproducimos en nuestro espacio web (Dpto. de Comunicación IEE).

Israel Flores Olmos

Israel Flores Olmos

Israel Flores Olmos, originario de México, D.F., y pastor de la Iglesia Evangélica Española (IEE), luego de varios años de labor, acaba de obtener el doctorado en Filosofía por la Universidad de Granada, bajo la conducción del profesor Juan Antonio Estrada, reconocido teólogo. Con ello se suma a Víctor Hernández Ramírez, también mexicano y pastor de la IEE, quien hace unos meses obtuvo el mismo grado en Psicología. La tesis de Flores lleva por título “La constitución del sujeto en la hermenéutica de Paul Ricoeur y su influjo en las filosofías de la liberación latinoamericanas“. Gentilmente accedió a responder el siguiente cuestionario.

Hola, Israel, nos congratulamos por esta magnífica noticia y te felicitamos sinceramente. ¿qué perspectivas personales y académicas adquiriste luego de concluir este enorme esfuerzo?

Antes que nada, agradezco la entrevista, pues es una oportunidad para compartir mi sentir en este tiempo. Desde el punto de vista personal el proceso de realizar un proyecto así es un verdadero baremo [evaluación] de las fuerzas con que uno cuenta. No es un proceso fácil y requiere más que el impulso inicial de querer realizar un doctorado. Por otro lado se reconoce así lo mucho que se debe a quienes lo han precedido a uno en varios sentidos. Tanto pensadores o investigadores leídos, pero también, de manera especial, los que han sido parte de la formación: aquel profesor que ayudó o inspiró, aquella conferencia impactante, ese curso que ofreció nuevas perspectivas, etcétera.

Desde el punto de vista académico, mientras avanza la investigación uno puede darse cuenta de lo mucho que aún debe andar, por lo que es necesario centrarse en lo deseado o lo que se está buscando para no perderse en otras cosas que pueden atraer pero que no son parte esencial de lo investigado. Pero por ello mismo surgen nuevos temas o enfoques para examinar más adelante. Diría que “el tintero” se va llenando de nuevo mientras se escribe. Por otro lado, también se aprecia que escribir no es un proceso fácil y que la “hoja en blanco” siempre es una lucha y un desafío. Por eso demanda paciencia, pero también rigor y constancia.

Háblanos brevemente acerca del tema de tu disertación.

El tema de investigación fue la hermenéutica de Paul Ricoeur, específicamente sobre la manera en que él responde a la constitución del sujeto ante las filosofías que pretenden acceder a un sujeto de manera inmediata (Descartes) y las que dicen que no es posible el acceso a tal sujeto (Nietzsche). Plantea un camino intermedio entre ambas posturas y que la hermenéutica es una mediación para que el ser humano se conozca así mismo. Un sujeto hermenéutico que se descubre por la interpretación los símbolos y los textos de su cultura y tradición, es decir, que le permite narrar su propia historia y encontrarse con el otro.

En segundo lugar, desde la dinámica estructural que se ha impuesto y que conlleva a la pobreza y exclusión de miles de personas, negando así a los diversos sujetos (a tal grado de negar incluso la vida misma), analizo la manera en que la filosofía de Ricoeur está presente en la filosofía latinoamericana de la liberación (específicamente en Enrique Dussel y Juan Carlos Scannone) pues ellos dos asumen el compromiso con la emergencia de tales sujetos negados, excluidos, víctimas de la manera en que está organizado el mundo. Analizo, así, cuáles son los aportes y límites de la hermenéutica de Ricoeur para esa emergencia del sujeto en y desde América Latina.

Cuéntanos de tu asesor, un reconocido teólogo y filósofo: ¿cómo fue el trato y el aprendizaje con él?

Juan A. Estrada ha sido un asesor estupendo. En cuanto al trato, ha sido muy amable, cordial y dispuesto, además de que es muy sensible al tema, pues conoce bien la problemática latinoamericana y los autores sobre los que investigué. Por otro lado, el hecho de que también es teólogo me permitió introducir en mi investigación, sin perderme en ello, algunos temas relacionados con la teología que difícilmente me habrían permitido en otras circunstancias (por ejemplo, tocar temas de hermenéutica bíblica y teologías de la liberación). Con Estrada me he sentido verdaderamente acompañado en este proceso de investigación, dándome directrices, pautas y, he de decirlo, nuevos desafíos al conducirme a temas o autores que no conocía, pero siempre estuve acompañado por él.

Como pastor de la IEE, ¿cómo complementarás este nuevo grado con tu labor?

Creo sinceramente que mientras mejor preparado esté un pastor o pastora, será bueno para la comunidad e iglesia en que sirve. Particularmente, me interesa desarrollar la labor pastoral con un mejor discernimiento de lo que hace falta y las respuestas que se pueden dar desde la hermenéutica bíblica, la misión, la educación cristiana, etcétera, a nivel local. Pero, por otro lado, el doctorado abre nuevas puertas en la ciudad, con lo que se hace presenta la comunidad en otros ámbitos (que en España es algo crucial). En el tema particular de mi investigación, aunque es muy académico, tiene como trasfondo una problemática muy humana relacionada con la capacidad de reconocerse a sí mismo ante la historia y ante el otro. Cosas que en la pastoral son muy importantes ante los desafíos que tenemos ahora en España y Europa, por ejemplo, el tema de la migración, ante la que es muy necesaria una fuerte respuesta de solidaridad sin temor en el ámbito público y aun desde la pastoral. Pero así hay otros temas más.

Por otro lado, desde hace ya algunos años estoy colaborando como profesor en nuestro seminario, la Facultad de Teología SEUT, y puedo hacer un mayor aporte con el doctorado. Finalmente, soy representante de la IEE ante organizaciones eclesiásticas internacionales donde se debaten diversos temas de ética, misión, etcétera, en los que podemos hacer un mejor aporte.

¿Consideras que las teologías de la liberación siguen vigentes dentro y fuera de América Latina?

Las teologías de la liberación no han perdido su vigencia en América Latina, aunque se diga lo contrario. Puede ser que no se les haga mucha publicidad ahora pero lo cierto es que la teología que es relevante en América Latina ya ha asumido (es decir, ya no se discute sobre su pertinencia o no, y quién lo hace está trasnochado) las bases y pautas de ella, lo que nos lleva a hablar de teologías de la liberación, o teologías del genitivo (de género, indígena, negra, y otras más).

En Europa, algunos círculos tienen muy presentes las teologías de la liberación. Pero, en general, Europa está muy cerrada en sí misma, pues solo ante las crisis que se han sobrevenido algunas iglesias están considerando otras perspectivas y han retomado lo que en América Latina se ha desarrollado desde esas teologías y algunos de sus presupuestos. Pero eso no significa que no se conozca y se reconozca el aporte de las teologías de la liberación, aunque sí creo que hace falta más diálogo y encuentro. En parte, eso he querido hacer con mi investigación, pues Ricoeur es un filósofo muy vigente tanto en Europa como en América Latina y en otros contextos.

¿Qué opinas de la recepción que han tenido en las iglesias evangélicas de Iberoamérica, fuertemente marcadas por posturas bastante tradicionales? ¿Ha existido alguna forma de diálogo hacia ellas?

Me parece que fuera de la IEE y la Iglesia Metodista de Portugal, las teologías de liberación han tenido poca recepción en la iglesia de Iberoamérica en el ámbito evangélico (en el ámbito católico es muy diferente). Las iglesia evangélicas, ante la situación del gran éxodo de la gente de las iglesias, han vuelto su miradas al continente americano, pero más hacia los movimientos neo-carismáticos, o bien hacia sus referentes en Estados Unidos, trayendo en general un discurso muy conservador y cierto espíritu de triunfalismo mercadotécnico que en Iberoamérica es totalmente ajeno a la cultura, por lo que hay mucho rechazo, en general.

¿Consideras que las iglesias protestantes, en general, reivindican adecuadamente su identidad ligada al espíritu de la Reforma que está por cumplir medio milenio en 2017?

Sí, hay iglesias muy conscientes de lo que significa la herencia reformada y la siguen expresando bien. El problema es que muchas otras tienden a anquilosarse en las tradiciones sin ser capaces de reformarse conforme a las necesidades y retos de los nuevos tiempos. No basta con repetir las doctrinas tradicionales, hay que releer la Escritura, pues de lo contrario podemos caemos en el conservadurismo que hace de los lemas de la Reforma un pretexto más para salvaguardar una pensamiento continuista, tradicionalista. Por otro lado me parece que es un asunto de identidad no solo eclesial sino de un verdadero sentido del sacerdocio universal puesto en práctica. La disyunción entre la vida eclesial y la mal llamada vida “secular” es un verdadero lastre para la iglesia. Hay iglesias por otro lado, muy comprometidas con su presencia en la sociedad y con una fuerte preocupación por ejercer la misión que les corresponde en sus contextos en todos sus ámbitos. Estas iglesias son muy esperanzadoras.

¿Cuál ha sido la reacción de la comunidad donde colaboras? ¿Qué horizontes perciben en tu trabajo pastoral y teológico?

Siempre me he sentido apoyado por la comunidad. Hay un gran ámbito de libertad en lo referente a lo pastoral y teológico. Durante la investigación he tenido mucho apoyo. Desde nuestra llegada a España y a esta comunidad sabían del proyecto y he contado con paciencia y acompañamiento en este proceso. El horizonte que se plantea es seguir adelante con los proyectos, puede ser que con más ilusión y entusiasmo.

¿Cómo ha reaccionado tu familia después de este gran logro?

Te imaginarás que con mucha alegría. No ha sido sólo un logro mío sino de mi familia, especialmente de mi esposa Eva.

¿Qué palabras enviarías a quienes, además de estudiar teología y ejercer algún ministerio, desean formarse en otras disciplinas?

Aunque el ámbito teológico es muy amplio, yo daría palabras de ánimo a los que puedan complementarlo con alguna otra disciplina, pues ofrece nuevos horizontes, otras posibilidades de discernimiento teológico y trabajo con la iglesia. El desafío siempre es saber conjugarlas sin perder la visión teológico-pastoral. Creo, además, que las iglesias necesitan pastores y pastoras que puedan apoyar a sus iglesias para dar respuesta a los nuevos retos que la sociedad les demanda en su misión y el trabajo teológico interdisciplinar siempre es enriquecedor.

Leopoldo Cervantes-Ortiz

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