La Residencia
Bet-San fue inaugurada el 26 de octubre de 1969 por el pastor Samuel
Capó i Ferrer, que fue su principal impulsor. Este pastor
fue creando conciencia entre los miembros de la Iglesia Evangélica
de Cataluña, de la necesidad de tener un lugar en que los
cristianos evangélicos pudiesen pasar los últimos
años de su vida, sin ser molestados por causa de su fe religiosa.
Con el esfuerzo de numerosos miembros de las iglesias evangélicas,
se pudo llegar a comprar una propiedad, con una casita, en el barrio
de Santa Rosa, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Cuando se
inauguró la Residencia, había 284 personas que mensualmente
donaban una contribución económica para que pudiese
realizarse.
Al principio sirvió de templo para la pequeña iglesia
de aquella ciudad, esperando reunir los fondos suficientes para
construir la Residencia. Esto pudo realizarse gracias al esfuerzo
del pueblo evangélico y la Obra Gustav Adolf Werk de Alemania.
Con su colaboración fue posible construir la Residencia con
una capacidad de 45 personas.
Se empezó de forma muy humilde: cinco residentes, pero poco
a poco se fue llenando, llegando en poco tiempo al límite
de sus posibilidades. .
El año 1978 se inician las gestiones para la legalización
de la Residencia que, finalmente, se consigue el 26 de febrero de
1981.
El éxito de la Residencia ha hecho necesarias ampliaciones
y modernización de sus instalaciones. En la actualidad tiene
una capacidad de 60 camas, la mayoría de ellas en habitaciones
individuales. Está en marcha un proyecto de ampliación.
Desde su fundación la Residencia ha sido dirigida por:
Raquel Casals (1969 - 1979) Olga Ferrer ( 1979 - 1995) Ana Maria
Braña ( 1995 - 1998) Elisabeth Mesa ( 1998 - 2002) Encarna Corral
(2002- )
El Patronato de la institución ha sido presidido por:
Samuel Capó (1969 - 1985) Joaquím Raduà ( 1985 - 1998) Joel Cortès
(1999- )
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